lunes, 30 de julio de 2012

Conectivismo: conectemos nuestra práctica docente.

    Creo que los docentes, con o sin formación pedagógica, tomamos muy poco en cuenta las teorías del aprendizaje. Es decir, las conocemos, entendemos sus planteamientos, pero pocas veces aplicamos sus principios en nuestro trabajo de planeación e impartición de clases; menos aun en la evaluación de los aprendizajes.

    Por eso me parece importante tener en cuenta, no sólo sus postulados, autores e ideas, sino las implicaciones que tiene el aplicarlas. Al menos en mi país (México) hemos ido pasando de una reforma a otra, cambiándole de nombre a nuestros modelos educativos pero sin variar en mucho nuestras prácticas tradicionales.

     Actualmente empezamos a hablar de conectivismo y afirmamos que dicha teoría en ciernes toma en cuenta elementos que las teorías anteriores no tomaban: el caos, las redes, la memoria fuera del cerebro y algunas más. Pero ¿Cómo podemos empezar a incorporar estos elementos emergentes, cuando todavía no habíamos aplicado los hallazgos y planteamientos anteriores?

     Personalmente creo que todas las teorías del aprendizaje nos aportan algo importante y útil, siempre y cuando lo usemos y no se quede simplemente como colección de vocabulario enciclopédico y novedoso.

     A continuación comparto el enlace a un documento que elaboró un buen amigo, el Maestro Marco Carlos Ávalos (@marcocar) acerca del conectivismo y posteriormente una presentación que hice para un curso que impartí este verano junto con mis compañeros de Encuentro Tijuana. Ambos trabajos tienen como base los documentos analizados en el grupo de estudio liderado por Diego Leal #explorArTIC y por supuesto, las excelentes traducciones aportadas por Diego a la comunidad.


Conectivismo y educación

lunes, 24 de octubre de 2011

REinicio-REencuentro-apREndizaje pERmanente: ArTIC

Un inicio del camino que realmente es un REinicio. ArTIC significa para mi un nuevo camino, pero esta vez, acompañada por amig@s y aprendizajes que ya me son familiares y cercanos. Retomo la actividad del esquema de mi AMBIENTE PERSONAL DE APRENDIZAJE; que ahora me queda claro que es una actividad sin fin, una permanente construcción y REconstrucción. Igual que nuestra propia formación como docentes y como seres humanos: inacabados, impermanentes. Enlazo aquí mi esquema anterior, el que elaboré para DocTIC, con el afán de comparar, además de la evolución (muy aforunada) de la herramienta que utilizo, las transformaciones que ha experimentado mi forma de aprender y los sitios a los que acudo (virtual y presencialmente) para hacerlo. De aquí parto, ya veremos a dónde llego. Lo seguro de este camino es que voy muy bien acompañada. Lo demás será aventura.

miércoles, 6 de abril de 2011

No me Gustan los Exámenes II: Actividades Evaluativas

Una de las actividades distintas al examen tradicional que apliqué para evaluar el parcial pasado, fue con el 3er cuatrimestre de la licenciatura en criminología; un grupo bastante numeroso e inquieto, por no decir indisciplinado.
El material de base para la actividad eran las características de la ciencia, acerca de lo cual ellos habían investigado y elaborado presentaciones en power point que posteriormente expusieron y después compilamos en un solo archivo. Era un contenido bastante trabajado en clase. Se les indicó previamente que no iba a haber examen y que no tenían que memorizar nada.
Se formaron parejas, a cada una les entregué una hoja donde venía el enunciado correspondiente a una de las características antes mencionadas. La tarea consistía en que las parejas debían conversar durante pocos minutos sobre lo que entendían de aquel enunciado y cómo lo relacionaban con el trabajo de investigación que están elaborando; es decir, en qué elemento, paso o aspecto de su trabajo identificaban aquella característica. Cuando una pareja terminaba, pasaban su hoja a otra pareja, ellos recibían la siguiente y así hasta completar las 15 características.
Llamó mi atención la seriedad y dedicación con que abordaron su quehacer, a pesar de ser una actividad atípica dentro de sus clases habituales. Como mencioné antes, el grupo es poco dado al autocontrol cuando no tienen a un profesor con cara de "sargento mal pagado" o una lista amenazante en sus manos y como yo me muevo con la hipótesis de que un ambiente relajado (no "relajiento", conste...) y de cierta confianza es más propicio para desarrollar aprendizaje, mi presencia no les genera "miedo", más bien los insto constantemente a expresarse abiertamente; lo que a veces nos lleva a situaciones de mayor ruido de lo conveniente, pues no tienen la costumbre de esperar su turno para hablar y suelen producirse algunos "cuchicheos" de más en los últimos mesabancos. Sin embargo, en esta ocasión todos se dedicaron y concentraron en la tarea.
Noté expresiones de extrañeza cuando le pedí a una de las parejas que leyeran al resto del grupo lo que habían escrito en un apartado, pues les estaba resultando especialmente difícil de identificar en su propia experiencia investigativa. Les expliqué que no los estaba "dejando copiar", como al parecer ellos creían, sino que se trataba de que todos "recuperaran" a través de la actividad lo que habían aprendido y lo expresaran, relacionándolo con su propio trabajo, y que si durante el proceso aprendían algo que antes no sabían, pues era mucho mejor.
Fue muy gratificante cuando les hice notar cuánto habían aprendido durante las clases y el ver sus caras de satisfacción fue lo mejor.

sábado, 19 de marzo de 2011

No me Gustan los Exámenes

Desde que inicié mi vida escolar ha sido así y esto no ha variado ahora que soy docente. 

Considero que una prueba o examen escrito, por más cuidadosamente elaborado que esté, únicamente va a alcanzar a "medir" (si es que realmente mide algo) de forma muy limitada unos cuantos conocimientos, generalmente memorizados pocas horas antes de la aplicación del examen. En el mejor de los casos, como bien lo señala Roger Díaz de Cossío en su ensayo titulado Calidad y Flexibilidad en la Educación: "...lo único que refleja una calificación es el grado con que el alumno me comprendió. Nada más." (Solana, 2006, pp 213)
Como profesora de asignatura debo enfrentar cada mes mi resistencia a cumplir con las "recomendaciones" de los programas de estudio que imparto: ¿examen o no examen? Esa es la cuestión que cada vez que se acerca un parcial debo decidir; frecuentemente presionada por las administraciones escolares, a quienes les agrada bastante eso de los exámenes; mientras más largos y difíciles de resolver, tanto mejor.
Y ni se diga de la presión de los alumnos: -"¿Qué va a venir en el examen?- Cada vez que escucho esa pregunta, entiendo claramente cual es la práctica a la que están acostumbrados: el profesor les da una lista de temas específicos, a veces hasta con subrayado de párrafos, conceptos o capítulos de un libro o un cuestionario, cuyas preguntas son muy claras y precisas, cuando no se les brindan también las respuestas ya elaboradas (investigadas, analizadas, redactadas y/o sintetizadas), a lo cual le sigue, un día, una noche o unas horas previas a la aplicación del examen, que el alumno se dedique, a lo que el llama ambiciosamente: "estudiar", -lo cual se reduce a un simple ejercicio de memorización de corto plazo (con tal de que dure como mínimo hasta que se acabe la prueba)-. El resultado de esto ya se sabe: alumnos con suficientes habilidades de lectoescritura y buena capacidad de memoria de corto plazo, que se adapten al estilo expresivo y de trabajo del profesor, obtendrán buenas notas. Quienes tengan estilos de aprendizaje que no se adapten al del maestro o cuyas habilidades más desarrolladas sean distintas a  las requeridas para la memorización de palabras escritas, quedarán excluidos del grupo de los "alumnos exitosos académicamente". 
Mi pregunta recurrente es: ¿Es ésta una forma de "evaluación" que sirva para algo que no sea continuar con la farsa de que las "buenas calificaciones" son sinónimo de personas preparadas, competentes y educadas?
Si alguien puede demostrarme que los exámenes escritos sirven para "medir" aprendizaje significativo, relativamente duradero (más allá de la hora del examen) y aplicable para la vida presente y futura, cotidiana y/o profesional, estoy totalmente abierta a escucharlo.
Por lo pronto, mientras encuentro quien me convenza de las bondades de las pruebas escritas, me he enfocado a diseñar (por llamarle de alguna manera, pues no me he inventado nada realmente...) y aplicar algunas actividades que, ambiciosamente he llamado "de evaluación", pero que realmente se tratan de una especie de sondeos de comprensión y retención de ideas, conceptos, métodos, técnicas y otros contenidos que manejamos en las clases. La intención no es solamente acercarme al conocimiento de qué tanto han aprendido los alumnos con las experiencias de clase (explicaciones expositivas, técnicas didácticas o grupales y elaboración de proyectos diversos), sino también que ellos lo sepan de manera vivencial (sin que yo tenga que decírselos), además de que durante la actividad, como decimos comúnmente en México: "les caiga el veinte" de aquellos puntos que no habían entendido bien o aprendan algo que no sabían antes. En pocas palabras: que me muestren lo que aprendieron, que ellos mismos sepan lo que aprendieron y lo que les falta por aprender, así como que aprendan un poco más durante la actividad de evaluación.
En las siguientes entradas explicaré algunas de las actividades de evaluación que he aplicado últimamente.
No estoy cien por ciento segura de que en todos los casos se hayan logrado los objetivos mencionados, pero si me queda claro que al menos evité la práctica artificiosa de estudiar "para" un examen y el estrés al que se somete a los alumnos en una prueba escrita. Además, me fue posible ver, de manera más directa y en algunos casos global, lo que habíamos logrado con las clases y también lo que no habíamos logrado. Y lo mejor de todo fue que muchos de ellos salieron, además de contentos, con un poco más de aprendizaje que con el que iniciaron la actividad.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Comunicándonos

Después de algún tiempo vuelvo a impartir clases en universidad. En esta ocasión en la Licenciatura en Pedagogía. Es un cambio favorable para mi, pues aunque disfruto mucho trabajar con adolescentes en el bachillerato, el encontrar alumnos que vienen por interés propio, motivados y con ganas de aprender es un respiro y un combustible muy potente para continuar la tarea educativa. Además del hecho de que los temas principales a tratar aquí son educativos, precisamente.
En esta ocasión quiero comentar acerca del grupo de primer semestre, con quienes estoy trabajando la asignatura de Comunicación Educativa I, ya que junto con el detalle de que estamos iniciando juntos esta nueva aventura de mi regreso a la universidad, se trata de un grupo muy interesante: son dinámicos, capaces, automotivados y con la suficiente seriedad para quedarse callados y escuchar atentamente de vez en cuando. Creo que hasta ahora conforman un excelente equipo de futuros pedagogos, lo cual me llena de esperanzas con respecto a lo que le depara a la Educación en mi país. 
En otro momento compartiré más acerca de ellos. Por hoy sólo quiero darles la bienvenida a través de esta entrada, pues espero que en poco tiempo seamos compañeros de pasiones y acciones dentro del mundo de la Educación y la Comunicación, que es el tema del trabajo que preparé y que no pudimos usar en clase por falta de equipo disponible (situación emblemática, cuando tan frecuentemente hablamos del uso de la tecnología en este blog...).

miércoles, 25 de agosto de 2010

DocTIC - Propuesta de intervención: Taller de Investigación mediado por TIC


Como lo había comentado en alguna de las sesiones sincrónicas del curso DocTIC, para estas fechas mi participación en las actividades del curso ha disminuido considerablemente, pues inicié clases en la prepa en los días pasados y aunque sólo tengo un grupo con cuatro horas a la semana ahí, también se me asignaron clases  en otra escuela, donde trabajaré de nuevo en nivel licenciatura, lo cual me ha significado tener bastante trabajo; todo lo que implica preparar tres materias que hace mucho que no impartía.
A pesar de que no he cubierto al cien por ciento las actividades de esta semana y mi propuesta de intervención es apenas un boceto más que un primer borrador, no quise dejar de publicarla para -aunque con menor intensidad que al inicio- no perder el ritmo del curso.
Decidí hacer algo no muy común en mí: trabajar una propuesta muy sencilla y poco ambiciosa; creo que voy aprendiendo a poner los pies sobre la tierra (¡Al fin!). Esta propuesta creo que va de acuerdo a la disponibilidad de tiempo que tendré para dedicarle al curso de ahora en adelante, por eso, aun cuando tenía en mente otras opciones más completas y de mayor nivel, me decidí por ésta.
Se trata simplemente de incluir de forma sistemática en mis clases de investigación correspondientes a los dos últimos semestres de preparatoria el uso de las TIC y el aprendizaje colaborativo, en una propuesta de lo que algunos llaman "blended learning", es decir, combinar clases presenciales con no presenciales, en el caso que me ocupa serán asesorías en línea y trabajo autónomo en plataforma digital (un wiki). 
En semestres anteriores había aplicado algunos de los recursos que aquí incluyo, solo que lo había hecho de manera menos integral y poco planeada. 
Tengo la facilidad de implementar la propuesta y evaluar sus resultados, así que creo que para mis intenciones y expectativas al incorporarme al curso DocTIC es mi mejor opción en estos momentos.
Reitero que apenas es un esbozo; sigo trabajando en ella.
El enlace para ver mi propuesta de intervención es el siguiente:  
https://docs.google.com/document/pub?id=1vnfM4c3tnHmy9232IrY1z5APUjBpPQkXvgkMwGlLZKY

El Aprendizaje es un Ciclo sin Fin

Hace unos días inicié la preparación de una materia que hace mucho que no impartía y revisando mis carpetas de cuando estudié la licenciatura por segunda vez (larga historia...pero era el 2003 o 2004) en la Facultad Internacional de Ciencias de la Educación (FICED), en búsqueda de un material de lectura que se encontraba ahí, descubrí una hoja muy curiosa donde se mezclan unos dibujos muy precarios y algo de texto muy breve, que parece como si lo hubiera hecho ahora, en estos días de DocTIC. Lo más curioso es que no recuerdo en qué momento lo hice, ni si lo hice como parte de alguna actividad de clase o como simple autoexpresión; lo que si recordé al verlo fue el estado de éxtasis cognoscitivo en el que me encontraba (si es que tal expresión existe, si no, no encuentro otra que represente mejor dicho estado) y me di cuenta de que es el mismo en el que me encuentro actualmente después dela "dichosa crisis" de la moderación por la que pasé la semana anterior.
No quiero ahondar en palabras, simplemente quiero compartir esto que actualmente considero mi retrato fiel.